Definición y
tipos
Son aparatos electrónicamente muy complejos que ayudan a percibir
los sonidos del entorno y del habla, amplificando selectivamente cada una de
las frecuencias, sin superar determinadas intensidades para evitar malestar
(umbral del dolor) en las personas que padecen pérdidas auditivas.
«La función de un
audífono es la de transferir la energía sonora correspondiente a la dinámica
auditiva normal de la palabra, a los valores correspondientes a la dinámica
residual auditiva del hipoacúsico en las mejores condiciones posibles» (Peña, 1992).
Básicamente, el sonido es captado por un micrófono que convierte las ondas
sonoras en señales eléctricas, estas pasan a un amplificador, donde la señal
puede transformarse y amplificarse adaptándose a las necesidades de cada
persona, y de aquí al auricular, que vuelve a convertir las señales eléctricas
en sonido.
A continuación detallamos los distintos tipos de audífonos comercializados.

Constan de una carcasa donde están colocados los componentes electrónicos,
el micrófono, el amplificador y el altavoz. Esta carcasa se coloca detrás del
pabellón auditivo. Además, dispone de un codo que, unido a un tubo de plástico,
transporta el sonido procedente del audífono al molde, que estará
específicamente diseñado en función del pabellón, llegando el sonido hasta el
conducto auditivo externo a través del cual se transmiten los sonidos hasta el
tímpano.
Puede disponer de control de volumen automático o manual en forma de una
pequeña palanca o rueda numerada, y habitualmente presentan, en función de los
modelos, un conmutador que nos indica:
· M: Posición habitual
para apertura del micrófono. Amplifica todos los sonidos que se produzcan a
nuestro alrededor.
· T: Posición utilizada
para poner en funcionamiento la bobina inductiva, de forma que el usuario
tendrá la posibilidad de hablar por teléfono, evitando el acoplamiento siempre
que el auricular del teléfono tenga una bobina magnética. Así mismo, podrá utilizarse
en locales dotados de bucle magnético, de manera que el usuario solo escuchará
la señal sonora deseada (habla o música).
· MT: Posición en la que
el usuario podrá escuchar tanto por el micrófono como por la bobina de
inducción.
Son audífonos que se colocan dentro del canal auditivo externo y no son
compatibles con los sistemas de frecuencia modulada. Están recomendados para
personas adultas con determinadas pérdidas auditivas (de ligeras a moderadas),
y requieren una forma y tamaño del canal auditivo para su mejor adaptación.
Dado el reducido tamaño de estas prótesis auditivas, se precisa una
determinada habilidad manual para su utilización.
Foto 5. Audífono retroauricular
En la actualidad, y gracias a la evolución de la tecnología, se empiezan a
utilizar audífonos que procesan la información sonora de manera digital, lo que
ayuda a que los niveles de distorsión y de ruido sean mucho menores que con los
audífonos convencionales: compensan los sonidos del habla con el ruido de fondo
haciéndolos más confortables para el propio usuario del audífono. De esta
manera, se obtiene una mayor calidad en la recepción e inteligibilidad de los
mensajes orales que se producen en ambiente silencioso, y si estos se producen
en un ambiente ruidoso, requieren del apoyo en lectura labial o acercamiento de
la fuente sonora.
Es una pequeña petaca que contiene los componentes electrónicos y que, en
su parte exterior, permite un fácil acceso a los diferentes conmutadores para
puesta en marcha, cambios de intensidad, etc. Esta petaca lleva conectado un
cable con uno o dos auriculares y sus moldes. Se utiliza para facilitar la
inteligibilidad del habla en diferentes situaciones ambientales. En la
actualidad prácticamente no se utilizan (foto 7).
En los casos en los que es imposible adaptar un audífono por vía aérea, se
utiliza este tipo de prótesis, compuesta por una petaca donde se encuentran el
interruptor marcha-paro, el potenciómetro, el conmutador M-T y el interruptor
para la eliminación de ruidos; finalmente, y conectado a esta petaca, es necesario
un vibrador que situaremos sobre el hueso mastoides (colocado en una diadema
para su sujeción) que transmitirá el sonido a través de la vía ósea.
Audífono que transmite el sonido a través de la vía ósea, utilizado en
aquellas personas en las que es imposible la adaptación de un audífono
convencional debido a problemas en el oído externo o medio. El audífono
retroauricular está situado en las patillas de las gafas y el manejo es
idéntico al mismo.
Foto 7. Audífono de
bolsillo
Foto 8. Audífono
adaptado a gafas
Equipos de frecuencia modulada (FM)
Son equipos que transmiten la señal sonora mediante ondas de alta
frecuencia, evitan interferencias y mantienen constante el nivel de entrada de
la señal auditiva.
Está formado por un aparato emisor o transmisor que inalámbricamente
transmite el sonido a un aparato receptor, permitiendo la movilidad del orador.
La conexión del receptor y los audífonos, que previamente habremos colocado en
la posición «T» para la utilización de la bobina de inducción, puede realizarse
mediante dos zapatas colocadas junto a los audífonos retroauriculares o
mediante adaptadores colocados directamente en el audífono.
Estos equipos se utilizan con personas sordociegas cuyo sistema de
comunicación es el lenguaje oral. Habitualmente estos equipos se utilizan en
situaciones de aula y conferencias, con la finalidad de conseguir una mejor
comprensión de las explicaciones orales que realiza el profesor o el
conferenciante; así mismo, la persona sordociega conseguirá una mayor
integración social dentro de un grupo de personas orales, ya que facilita los
intercambios comunicativos con ellos.
Equipos de Frecuencia Modulada.
Utilizando unas adecuadas ayudas técnicas, las personas sordociegas
conseguirán una mejor recepción de los sonidos, hasta llegar en algunos casos a
la discriminación y comprensión del habla, así como a mejorar su lenguaje oral.
Así, personas sordociegas con deficiencia auditiva ligera (entre 21 dbs y
40 dbs) tendrán problemas para percibir la voz lejana, discriminar el habla en
ambiente ruidoso o cuando intervienen varios interlocutores. En estos casos,
puede ser aconsejable la utilización de audífonos, ya que al combinarse esta
pérdida auditiva con una entrada parcial o nula de información visual,
funcionalmente puede detectarse una falta de atención, mayor distraibilidad y
errores en la discriminación de fonemas.
En las personas sordociegas con deficiencias auditivas medianas (de 41 dbs
a 70 dbs) la percepción de la voz y el habla estará determinada por el grado de
pérdida auditiva; la persona sordociega necesitará el apoyo de la lectura
labial siempre que su resto visual se lo permita. En otros casos necesitarán el
apoyo de un sistema de comunicación complementario a la información auditiva,
como, por ejemplo, el dactilológico en palma… Cuando la pérdida auditiva está
cercana a los 70 dbs pueden llegar a tener problemas en la percepción de ruidos
familiares.
Las personas sordociegas que tienen pérdidas auditivas severas (entre 71
dbs y 90 dbs) percibirán ruidos fuertes y el habla siempre que el interlocutor
se sitúe cerca del oído. En estos casos la comprensión total de los mensajes es
complicada.
En los dos casos anteriores las ayudas técnicas auditivas son necesarias
para que la persona sordociega pueda desenvolverse con mayor autonomía en su
entorno.
Las personas sordociegas que tienen deficiencia auditiva profunda (entre 91
dbs y 119 dbs) podrán adaptarse prótesis, pero en el caso de no obtener un buen
rendimiento existe la posibilidad de realizar una operación para la colocación
de un implante coclear.
Por último, acentuar la importancia de realizar revisiones periódicas en
varios sentidos, tanto médicas como técnicas:
- Acudir
al otorrinolaringólogo para realizar las revisiones, especialmente en el
caso de detectar cualquier variación en la audición por parte de la
persona sordociega o de las personas cercanas a ellas, en el caso de niños
o personas que no han adquirido un sistema de comunicación.
- Acudir
al gabinete audioprotésico para las oportunas revisiones de las ayudas
técnicas auditivas, ya que es importante mantenerlas en un perfecto estado
de funcionamiento. Además, en el caso de producirse variaciones en el
grado de audición, podrá plantearse una nueva adaptación y cambio de
prótesis.
- El
mantenimiento de los componentes externos (molde, tubo...) en buen estado
de limpieza y cuidado podrán hacerlo las personas sordociegas de manera
autónoma y, siempre que se precise, deberá realizarse un entrenamiento
específico.
Está indicado para aquellos casos en los que no es posible rehabilitar
mediante audífonos convencionales. Se beneficiarán, por tanto, de un implante
coclear aquellas personas que padecen una hipoacusia que, por su intensidad,
por el momento en el que se produce o por el tiempo de sordera, se consideren
médicamente candidatos adecuados.
Existen varios tipos de implantes:
· Implantes
osteointegrados.
· Audífonos implantables
de conducción aérea.
· Implantes de oído medio.
· Implantes cocleares.
· Implantes de tronco
cerebral.
Actualmente se trata de dispositivos semiimplantables, es decir, que tienen
una parte interna implantada y otra externa, ya que el micrófono y la batería
no tienen todavía desarrollos duraderos totalmente implantables. Actualmente se
trabaja en este sentido, lo que podría permitir contar con ellos en los
próximos años.
Fundamento: se basa en la utilización de la transmisión ósea mediante un
audífono que transmite a través de un implante de titanio. Indicado para
sujetos que no pueden utilizar un audífono convencional (otitis externas y
medias, malformaciones, alergias de contacto) y con una hipoacusia conductiva o
mixta dentro de los rangos de ganancia del aparato. Bone Anchored
Hearing Aid (BAHA).
Está también indicado en cofosis unilaterales de no muy larga evolución.
Conseguiremos recuperar la bilateralidad al implantar el oído cofótico, aunque
la estimulación sonora llegará al oído sano por vía ósea desde el cofótico y
por vía aérea desde el normal. La diferencia de tiempo en la llegada del
estímulo favorece la localización sonora y recuperación de la bilateralidad.
¿Es una buena alternativa? Constituye un implante de mínimo riesgo y
excelentes resultados audiológicos en los casos en que no podemos utilizar un
audífono convencional, sea por causas anatómicas o por infecciones.
Fases: Implantación quirúrgica con un tornillo en la región retroauricular,
fuera del oído.
Mes y medio más tarde se realizará la adaptación del audífono, que debe
retirarse cuado realice baños. El audífono no debe mojarse, como cualquier otro
dispositivo electrónico.
Figura 3
Fundamento: con la utilización de un tubo de titanio retroauricular
implantado en el conducto auditivo externo, se realiza la colocación de un
audífono que tiene su rango en frecuencias agudas con excelente conservación de
graves. Mejora la discriminación en ambiente ruidoso. Este tipo de implantes no
está indicado en sujetos con patología de oído externo o cuyo trabajo se
desarrolla en ambientes muy contaminados.
¿Cuál es la indicación de este implante? Personas con peor discriminación
en ambiente ruidoso.
Fases: Implantación bajo anestesia local en tejidos blandos
retroauriculares. Después de dos semanas, realizaremos la adaptación del
audífono previa programación digital (AHA o Retro-X).
Figura 4
Desarrollados en los últimos años, hay actualmente dos desarrollos de
utilización clínica: Soundbridge de Symphonics y MET de
Otologics. En la actualidad hay varios desarrollos en fases preclínicas.
Fundamento: se basan en el incremento de la vibración de la cadena osicular
en hipoacusias perceptivas moderadas y severas con buena discriminación verbal,
y en aquellos pacientes sin antecedentes de cirugías ni infecciones crónicas
del oído medio. En caso de no estar en uso el implante, la audición no queda
perjudicada.
Se indica en pacientes en los que el audífono no tiene suficiente
rendimiento.
¿Qué hay que esperar de este implante? Mejor calidad auditiva y mejor
discriminación en ambiente ruidoso. Ausencia de pitidos por acoplamiento
(efecto Larsen). No necesitan ocluir el CAE.
Fases: es necesario realizar cirugía con implantación. La programación se
lleva a cabo un mes y medio más tarde de la cirugía, cuando los tejidos han
cicatrizado completamente.
Figura 5
Constituyen el mayor avance de los últimos tiempos en el tratamiento de la
sordera profunda y, a diferencia de los anteriores dispositivos, están
indicados en personas con hipoacusia parcial pero con conservación de la vía
auditiva. Los pacientes candidatos a implante coclear no pueden defenderse de
otra forma.
Figura 6
¿Qué es un implante coclear? Es un dispositivo electrónico
computerizado que recoge los estímulos sonoros, los procesa y los transforma en
estímulos eléctricos que estimulan, desde el interior de la cóclea, las terminaciones
nerviosas del nervio auditivo (VIII par craneal).
¿De que partes se compone? Micrófono, batería, procesador y haz
de electrodos.
¿Cómo funciona? El micrófono y procesador externos se comunican con la parte
implantada mediante telemetría, y la información codificada en estímulos
eléctricos estimula la cóclea siguiendo distintas estrategias.
La telemetría es el sistema de comunicación mediante ondas de radio que
establece el micrófono con el procesador del implante.
La telemetría se utiliza también en la fase de implantación, de tal manera
que enviamos estímulos por un electrodo y recogemos la respuesta neural en
otro. De esta forma podemos localizar los umbrales de estimulación, que nos
ayudarán mucho en la fase inicial de la programación, sobre todo en niños
pequeños que no saben transmitirnos sus sensaciones sonoras.
¿Qué es una estrategia? Es el modo que cada implante coclear tiene de
generar los estímulos en los electrodos, intentando siempre la máxima
estimulación simultánea de la cóclea, con estímulos suficientemente
diferenciados que permitan distinguir unos de otros.
¿Quiénes son candidatos? Las personas con hipoacusia profunda
bilateral o severa con disminución de la discriminación verbal por debajo del
50%, sin enfermedad neurológica de base.
Es necesario realizar una evaluación audiológica completa, estudios de
imagen para descartar malformaciones o alteraciones anatómicas y evaluación
psicológica previa.
Encontramos tres grupos de población:
- Niños que han sido diagnosticados con los actuales programas de detección
precoz. Sería deseable implantarlos antes de los 2 años y, en el peor de los
casos, antes de los 6. Dentro de estos márgenes tienen muy buen pronóstico.
- Adultos postlocutivos (personas que ya han oído y tienen lenguaje
estructurado y desarrollado). En estos casos sería deseable implantar en el
oído que menor tiempo de deprivación auditiva tenga. En caso de restos auditivos
útiles en un oído, implantaremos en el peor oído. Tienen muy buen pronóstico.
- Adultos prelocutivos (personas que nunca han oído; pueden tener formación
oralista, gestual o ambas). Tienen mal pronóstico, y si únicamente tienen la
deficiencia auditiva puede no estar indicado el implante. En caso de
multideficiencia, como en el colectivo de sordociegos, sería aconsejable el
implante, ya que este consigue mejorar la comunicación con el entorno. Con
esfuerzo, conseguirán algún vocabulario aprendido y sonidos ambientales. No es
de esperar que desarrollen buena audición en ambiente no ensayado y comprendan
un lenguaje complejo. Pueden conseguir, además, mejorar la calidad de sus
emisiones orales, discriminación e identificación de sonidos ambientales,
identificación de palabras y frases en función del momento en el que se realiza
el implante y de si había o no desarrollado lenguaje oral.
¿Está indicada la implantación bilateral? Se ha demostrado que puede
incrementar hasta en un 25% la discriminación global y que mejora el sentido
estéreo. De igual forma, aunque solo queden restos auditivos en el oído sin
implante, se puede observar mejoría con audición bimodal, basada en la
utilización de un implante más un audífono.
Fases: Al igual que en el implante de oído medio, se realiza la cirugía y
después de un mes y medio se realizará la apertura de los canales con la
programación.
¿Es imprescindible programar la rehabilitación? Sí, en todos los
casos, y muy especialmente en niños y en personas con sordoceguera.
¿Cuáles son las actuales tendencias en el campo de los IC? Los actuales
desarrollos, mediante la utilización de electrodos atraumáticos endostales,
permiten abrir un nuevo campo mediante la implantación en personas con pérdida
auditiva en frecuencias agudas y conservación de graves, lo que permite la
utilización del IC y audífono en el mismo oído de forma simultánea. Los
desarrollos totalmente implantables los veremos en los próximos años.
También se están estudiando sistemas para que el IC pueda tener una
utilización farmacológica activa intracoclear mediante futuras inoculaciones de
sustancias estimuladoras de la regeneración celular coclear, esteroides…
Se trata de unos dispositivos similares en su concepción a los implantes
cocleares, pero que estimulan mediante una placa de electrodos el núcleo
coclear en el tronco cerebral. Están indicados únicamente en pacientes a los
que, por cirugía, se han tenido que eliminar o han perdido ambos nervios
auditivos y no puede ser portadores de un implante coclear, en particular las
Neurofibromatosis tipo II. Aunque también se plantean en algunos casos muy
particulares, como agenesia del nervio coclear o algunas osificaciones masivas
que impiden una implantación tradicional. Los resultados audiológicos son
peores que los de los implantes cocleares.
Advertencias importantes para todos los pacientes portadores de sistemas
implantables:
· Pueden dar aviso en los
detectores de metales (aeropuertos, controles…) por lo que deben llevar
documento acreditativo.
· En caso de ser
intervenidos quirúrgicamente deben prevenir de su situación, ya que la
utilización de sistemas como el bisturí eléctrico monopolar (se puede utilizar
bipolar) puede dañar los componentes electrónicos de los implantes.
· En algunas Resonancias
Nucleares Magnéticas no deben realizarse exploraciones por riesgo con el
dispositivo, por lo que antes de realizarla deben consultar.

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